Soporte y desarrollo a la medida
Del WhatsApp del cliente a la hora facturada. Un asistente con IA atiende 24/7, lo que no resuelve se vuelve ticket con número y responsable, y cada requerimiento pasa por análisis, cotización y entrega.
Canal WhatsApp con IA
Sobre la API oficial de Meta. Identifica quién escribe, entiende el problema, lee las capturas que le mandan y responde citando el manual. Si no sabe, lo dice y escala.
Portal del cliente
Registra sus requerimientos, ve el avance en lenguaje claro, aprueba cotizaciones y da conformidad. Nunca ve costos, horas reales ni notas del equipo.
Bandeja de conversaciones
Lo que el bot escala llega a una bandeja compartida con el historial completo. Un solo agente atiende cada chat a la vez, se transfiere entre personas y se devuelve al bot.
Tickets
Numeración correlativa, prioridad del cliente y prioridad interna, adjuntos, responsable por fase y línea de tiempo de todo lo que pasó.
Flujo y estados configurables
Los estados y las transiciones se adaptan a cómo trabaja tu empresa, no al revés, con validaciones que impiden dejar el proceso a medias.
Triaje
Una persona confirma lo que el bot supuso. Ahí se detecta lo que llegó disfrazado de consulta y en realidad era desarrollo cotizable.
SLA y alertas
Tiempos por prioridad calculados en horas hábiles, con feriados. Primera respuesta sellada sola y aviso antes de vencer, no después.
El cuello de botella ya no es escribir código. Es el contexto.
Nació de un dolor propio: un equipo que debía construir y se pasaba el día contestando lo mismo, pedidos que llegaban por cuatro canales distintos y se perdían, y una rentabilidad por cliente que solo existía en la intuición.
DevFlow cubre el recorrido entero de una solicitud, desde el primer mensaje hasta la conformidad final. El cliente escribe por donde ya escribe. El asistente resuelve lo repetitivo, consulta el estado real de los tickets y hasta el sistema del propio cliente. Lo que no resuelve se convierte en ticket con contexto, recorre análisis, cotización y aprobación, y termina en horas medidas que le dicen a la gerencia qué cuenta deja margen.
Hoy: Los pedidos llegan por chat, correo y llamada. Lo que no se anota, se olvida.
Con DevFlow: Un solo embudo: portal, WhatsApp y registro interno caen en la misma bandeja, con número de caso y responsable.
Hoy: Cada consulta interrumpe a un programador, y la interrupción no cuesta cinco minutos.
Con DevFlow: El asistente atiende primero. Al equipo solo llega lo que de verdad necesita a una persona.
Hoy: El cliente escribe de madrugada y recibe respuesta al día siguiente.
Con DevFlow: Respuesta en segundos, a cualquier hora, y el SLA de primera respuesta se sella solo.
Hoy: Llega disfrazado de consulta lo que en realidad era desarrollo cotizable.
Con DevFlow: El triaje lo re-tipifica y lo manda por la vía de análisis y cotización. Deja de regalarse alcance.
Hoy: El análisis vive en un Word dentro del correo de alguien.
Con DevFlow: Se escribe dentro del sistema: buscable, versionado y con la cotización generada desde ahí.
Hoy: El cliente aprueba con un "ya, dale" por chat y después se discute el alcance.
Con DevFlow: Aprobación formal con fecha, hora y usuario, y las historias versionadas para probar qué cambió.
Hoy: Las horas reales no existen: se recuerdan a fin de mes.
Con DevFlow: Cronómetro, timesheet aprobado y el indicador que importa: cuánto se estimó contra cuánto costó.
Hoy: La pregunta "¿cómo vamos con el cliente X?" obliga a convocar a media empresa.
Con DevFlow: Entras al tablero y lo ves: tickets, horas consumidas, SLA cumplidos y su calificación.
Todo funciona desde el navegador, sin instalar nada en tus equipos.
Sobre la API oficial de Meta. Identifica quién escribe, entiende el problema, lee las capturas que le mandan y responde citando el manual. Si no sabe, lo dice y escala.
Registra sus requerimientos, ve el avance en lenguaje claro, aprueba cotizaciones y da conformidad. Nunca ve costos, horas reales ni notas del equipo.
Lo que el bot escala llega a una bandeja compartida con el historial completo. Un solo agente atiende cada chat a la vez, se transfiere entre personas y se devuelve al bot.
Numeración correlativa, prioridad del cliente y prioridad interna, adjuntos, responsable por fase y línea de tiempo de todo lo que pasó.
Los estados y las transiciones se adaptan a cómo trabaja tu empresa, no al revés, con validaciones que impiden dejar el proceso a medias.
Una persona confirma lo que el bot supuso. Ahí se detecta lo que llegó disfrazado de consulta y en realidad era desarrollo cotizable.
Tiempos por prioridad calculados en horas hábiles, con feriados. Primera respuesta sellada sola y aviso antes de vencer, no después.
Alcance, fuera de alcance, impacto, dependencias, riesgos y supuestos dentro del sistema. Si el ticket lo abrió el bot, el análisis llega pre-redactado para corregir.
Con criterios de aceptación verificables, wireframes, puntos y horas estimadas. Modificar una historia aprobada deja registro: es un cambio de alcance y se prueba.
Se generan desde las historias, con PDF, vigencia y precio configurable aparte del esfuerzo interno. La aprobación queda con fecha, hora y usuario.
Qué está aprobado, qué falta repartir y cuánta carga real tiene cada persona antes de asignarle una más.
Su día claro a primera hora, varios cronómetros a la vez, subtareas y comentarios sin salir de la pantalla, y el estimado a la vista mientras trabaja.
Horas por cronómetro o a mano, actividades no facturables aparte, y timesheet semanal con aprobación de gerencia.
Ciclos con burndown y velocidad del equipo, para comprometer plazos con un número detrás.
Ingesta de tus manuales en PDF o Word con revisión humana. Alcance global, por producto o por cliente, y cada ticket resuelto propone un artículo nuevo.
El asistente responde con datos vivos —"la orden 4512 está en tránsito"— entrando por la API del cliente con un usuario de solo lectura que él mismo crea.
Productividad por persona, consumo por cliente, cumplimiento de SLA, métricas del bot y estimado contra real. Todo exportable a PDF y Excel.
Puntos, niveles e insignias por el trabajo real, y un detector de desgaste que avisa a gerencia antes de que alguien se queme.
Permisos por acción, doble factor de autenticación y un registro inmutable de cada cambio con lo que había antes y lo que quedó después.
La diferencia entre un asistente en el que se confía y uno que hay que supervisar está en unas cuantas reglas que este sistema no negocia.
Ningún estado, número ni fecha sale de la memoria del modelo: se obtiene consultando el sistema real. Si la información no está, lo dice y escala.
Las respuestas de uso salen de fragmentos de tu documentación, con la sección de la que se sacaron. Se puede verificar, no solo creer.
Un número se vincula a un cliente solo tras confirmar un código enviado a su correo registrado. Nunca de palabra.
Y el humano nunca finge ser bot. El primer saludo avisa que la conversación la atiende un asistente automatizado.
Entra en modo degradado con un menú guiado. Y hay tope de consumo por conversación y por día: se degrada con transparencia en vez de gastar sin control.
Costos, tarifas, márgenes, horas reales y notas del equipo no llegan al portal ni al asistente. Es una separación estructural, no una casilla que alguien puede olvidar marcar.
Pedir información de otra empresa no responde "prohibido": responde "no existe". Ni siquiera se filtra que ese dato exista.
Verificación en dos pasos con códigos de respaldo, y lo que no se concedió está denegado por defecto.
Cada cambio queda con autor, fecha, valor anterior y valor nuevo. Ni la propia aplicación puede alterarlo.
No se entra a la base de datos del cliente: se entra por su API, con un usuario de solo lectura que él crea y guardado cifrado.
Lo que escribe un usuario y lo que traen los documentos se trata como contenido, nunca como instrucciones para la IA.
Siempre se puede reconstruir qué preguntó el asistente al sistema y por qué respondió lo que respondió.
Mándanos el manual de tu producto y una consulta real de tus clientes. Te devolvemos una demostración con esa consulta atendida de punta a punta: desde el WhatsApp hasta el indicador en el tablero.